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RIO NEGRO

EL RÍO NEGRO, RIO DE VIDA                    Río Negro, a su paso por Nembra

        Río Negro,  por su etimología puede dar a engaño,  pues denota todo lo contrario, sus aguas, el entorno por el que discurre, son todo un espectáculo de belleza y armonía con la naturaleza.

          Nace a más de 2.000 m. de altura, de los arroyos Bustroso y La Mortera, en Los Picos La Liebre,  afluentes ricos y puros que configurarán lo que será el denominado “Río Negro”, en alusión al tipo de piedra de su cauce (silícea), y que le darán una bravura y belleza que no perderá en sus más de 25 km. de recorrido hasta desembocar en El Río Aller, en Moreda.

          A poca distancia de su nacimiento, cuando aún sus aguas emanan plena juventud y frescura, conocieron, de una manera más intensa que ahora (por fortuna), el sabor del carbón, de los lavaderos teñidos del negro mineral. Durante muchos años sus aguas bajaron negras, tristes, agónicas, pero a la vez sometidas, conscientes de que eran una parte muy importante de la vida de muchas personas que habitaban y trabajaban en el valle, que dejaban sus vidas en las  minas que explotaban para llevar el pan a sus familias.

          Imagen de alta montaña del Río Los Tornos, afluente del Río Negro

Afortunadamente, hoy se han puesto por parte de todos (organismos, vecinos, entidades privadas y publicas), los medios necesarios para que sus aguas dejen de arrastrar el “negro color” que las caracterizó y pasen a ser la envidia de, no sólo el Concejo de Aller, sino de todo el panorama regional.

          Fruto de sus aguas, bravas y frías, se ha generado una fauna piscícola abundante, de gran calidad y sobre todo de las más autóctonas que un río puede dar. En todo su recorrido abundan las truchas tanto en su nacimiento (de ejemplares de menor tamaño), como en su desembocadura, en unión con el Río Aller, dónde  predominan ejemplares de gran tamaño, aunque es en la zona media dónde el pescador puede encontrar una mayor concentración de truchas, incluso de tamaños variados. En este tramo que podemos delimitar entre los pueblos de Murias y Nembra,  hay gran cantidad de pozos y saltos de agua que confieren al río una auténtica muestra de belleza y fuerza, basta con nombrar en el propio núcleo de Nembra la existencia de dos pozos de gran belleza,  teniendo uno de ellos una profundidad  estimada en 5 ó 6 metros y  viviendo en él ejemplares muy grandes de auténtica “trucha fario”.

          Actualmente,  al mejorar la calidad de las aguas, han vuelto a aflorar otras especies que antaño abundaban y que se vieron obligadas a “emigrar” en busca de aguas más óptimas; nos referimos a la nutria; su presencia nos ha traído el auténtico sabor de la naturaleza en su estado salvaje, dinámico y puro. En este ambiente conviven con las truchas y otras especies creando una armonía de la que disfrutamos todos los amantes del deporte de  la pesca.

Trucha autóctona del Río Negro, para que vayan tomando nota los ilegales que arrasan los ríos con truchas de tamaño inferior a lo reglamentado

          Desde aquí, desde esta hermosa atalaya os invitamos a que conozcáis este maravilloso Río, que disfrutéis de sus aguas a través de la pesca, en todas sus modalidades: cebo, mosca, otros artificiales… etc.; os aseguramos que ningún arte os defraudará y os deparará una jornada que nunca olvidaréis; aquí el tiempo no pasa se confunde con el paisaje.

          El río, al igual que el hombre, se ha visto afectado por el paso del progreso; haciendo todos un poco de esfuerzo hemos visto culminada una gran obra como es la mejora de las comunicaciones, concretamente de la carretera que une todo el Valle del Río Negro y que seguro  será un aliciente para que todos los pescadores  ansiosos por conocer nuestro río, nos visiten.